Después de haber leído una nota
reciente publicada por diario MdZ sobre femicidio (el punto extremo de la
violencia hacia la mujer), nos parece oportuno rescatar el tema de la falta de
refugios o residencias momentáneas para víctimas de violencia.
Se requiere fundamentalmente de una
decisión política que avale y sostenga la creación de inmuebles destinados a la
contención real y concreta de la mujer, como así también de subsidios que
permitan el mantenimiento de ellas en situaciones de emergencia ,hasta que
puedan reinsertarse social y laboralmente. Mucho se ha hablado de la imperiosa
necesidad de éstos espacios, pero en la realidad pareciera ser más “una
expresión de deseo”. En la actualidad no se cuenta con lugares públicos que
cumplan con esta tarea ni con decisiones políticas correspondientes.
Nuestra experiencia nos muestra que
muchas son las instituciones dedicadas a concientizar y asesorar a la mujer,
llegando a diagnosticar la problemática con precisión.
Es decir se cuenta con buen abordaje
jurídico, social y psicológico , pero
ello no es suficiente ya que debería existir la implementación de recursos
efectivos que conduzcan no sólo a la concientización sino a la ayuda concreta
para poder salir del circuito de la violencia.
Dicho de otra manera nos
preguntamos ¿ qué ocurre con estas
mujeres luego de haber sido diagnosticadas, asesoradas y abordadas,
psicológicamente en algunos casos, sobre la temática de maltrato?. Si pudiésemos responder a esta pregunta nos
encontraríamos con un alto porcentaje de mujeres que repiten los modelos de
relación violentos. Que son sus modelos conocidos y aprendidos. Sería de valor
contar con estadísticas que nos muestren el seguimiento y evolución de los
resultados obtenidos con dichos abordajes.
Es de destacar la falta de recursos
de las mujeres como para poder
vincularse de un modo diferente, que permita mejorar las actuales y futuras
relaciones interpersonales.
Si bien la denuncia está incorporada
como un paso imprescindible a seguir, no resulta algo tan simple como parece.
Hay que estar psicológicamente preparado para denunciar con las consecuencias
que ello trae aparejado, como así también estar lo suficientemente contenido en
el “afuera”, como para sostener esta decisión y así lograr una vida de plenitud
y realización personal.
Autores: Lic.
Amalia Aguirre y Lic. Lucia
Salinero
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